Hace muchísimos años, cuando los rayos del sol tocaban las aguas del Río Guayas, no solo brillaban por el reflejo, sino porque en el fondo vivía un ser mágico: El Gran Lagarto de Oro.
Se decía que este lagarto no era de carne y hueso, sino de un metal precioso que protegía a los pueblos que vivían a la orilla del río. Su misión era cuidar que el agua siempre fuera abundante para la pesca y que la tierra fuera fértil para sembrar el cacao.
Un día, un grupo de hombres ambiciosos llegó a la ciudad de Guayaquil con grandes redes, no para pescar comida, sino para atrapar al lagarto y quitarle su oro. Al sentir la mala intención, el río comenzó a rugir y sus olas se volvieron grises y fuertes.
El Lagarto de Oro, para protegerse, dio un colazo tan fuerte que se hundió en lo más profundo, justo donde se unen los ríos Daule y Babahoyo. Cuenta la leyenda que, desde ese día, el lagarto se convirtió en el espíritu del río.
Por eso, cuando veas que el Río Guayas brilla intensamente al atardecer, no es solo el sol; es el Lagarto de Oro recordándonos que el verdadero tesoro de Guayaquil no es el metal, sino el agua que nos da vida y la fuerza de su gente.
Había una vez una hermosa joven cuyo nombre era Isabela, ella
había tenido la fortuna de haber nacido y crecido en la gran cultura de las
vegas ubicada en la provincia de Santa Elena.
Un día, Isabela mientras daba su paseo matutino por los
sembríos alcanzó a visualizar un muchacho a lo lejos que intentaba alcanzar una
rama peculiar en un árbol; a ella le llamó tanto la atención porque él
demostraba firmeza para alcanzar su objetivo. Entonces decidió acercarse poco a
poco tratando de no hacer ruido para que el apuesto joven no perdiera su
concentración.
Cuando Isabella estuvo lo bastante cerca, le preguntó: “¿Por
qué quieres alcanzar esa rama?”
Él sin dirigirle la mirada le dijo: “necesito esta rama para
hacer los surcos en la tierra y que los sembríos puedan producir buenos frutos”
Ella se interesó aún más e intentó ayudarle; saltaron,
treparon hasta lograr bajar aquella rama. Cuando lograron su objetivo ambos
sonrieron con mucha satisfacción.
Es allí cuando ella tomó la iniciativa y le dijo: “mucho
gusto mi nombre es Isabela”; y él muy cortésmente le respondió: “hola, mi
nombre es José; muchas gracias por tu ayuda”
Desde entonces ellos fueron buenos amigos, con el tiempo
crecieron y aquella amistad se convirtió en amor.
Lo que nadie se imaginaba es que la cultura las vegas estaba
pasando fuertes crisis, pues en el aire se sentía que su tiempo estaba por
terminar y que pronto vendría la presencia de una nueva cultura.
Isabela y José prometieron quererse sin importar el tiempo;
ellos eran muy jóvenes cuando la muerte llegó a sus vidas, pero a pesar de
ello, aún después de muertos sus osamentas siguen juntas porque ni la muerte
los pudo separar.
Actualmente los podemos observarlos en el museo que lleva su
mismo nombre “los amantes de Sumpa”.
Datos interesantes
Es una evidencia arqueológica recolectada desde 1961, cuando
se encontraron vestigios de la cultura Las vegas.
Este hallazgo es considerado un entierro muy especial, puesto
que, está formado por dos osamentas de una pareja de jóvenes (hombre y mujer)
aproximadamente de 20 a 25 años de edad tiernamente abrazados, cuyo valor que se
puede extraer de este arte es el poder del amor.
¿Cómo lucen?
La osamenta luce de la siguiente forma:
·El
hombre con su mano derecha sobre la cintura de su compañera y con la pierna
derecha encima de ella.
·La
mujer se encuentra en una posición flexionada con uno de los brazos sobre
su cabeza.
·Los
dos esqueletos están orientados hacia el este y sobre ellos se colocaron seis
piedras grandes de la misma manera en que aparecen en otros entierros por lo
que podría interpretarse como ofrendas funerarias.
Hoy en día se puede observar esta hermosa osamenta en el
museo que lleva su mismo nombre “Los amantes de Sumpa” situado en la provincia
de Santa Elena.
Es momento de regresar a las escuelas pero lo debemos hacer de una manera segura y responsable, para ello es recomendable cumplir con las siguientes normas.
Recuerda debemos cuidar de nuestra salud y la de nuestra familia. ♥
Había una vez una tortuga muy
inconforme con la vida que le había tocado y que en consecuencia no hacía otra
cosa que lamentarse, estaba realmente cansada de andar lentamente por todo el
mundo con su caparazón. Su más profundo deseo era poder volar a gran velocidad
y disfrutar de la tierra desde las alturas tal como lo hacía el águila.
Qué suerte tiene el águila mientras
yo me desplazo por tierra y tardo horas en llegar a cualquier lugar ella puede
ir de un sitio a otro en cuestión de segundos. Cuánto me gustaría tener sus
magníficas alas. -dijo la tortuga
El águila desde arriba se daba
cuenta que una tortuga siempre la seguía con la mirada así que un día decidió
posar al lado de la tortuga y hablar con ella.
Hola amiga tortuga, todos los
días te quedas pasmada contemplando lo que hago ¿puedes explicarme a qué se
debe tanto interés? – dijo el águila.
Perdona espero no haberte parecido
indiscreta es tan solo que me encanta verte volar, ojalá yo fuera como tú. -dijo
la tortuga.
El águila la miro con dulzura e intentó
animarla.
Bueno, es cierto que yo puedo volar,
pero tú tienes otras ventajas ese caparazón por ejemplo te protege de los
enemigos mientras que yo voy a cuerpo descubierto. -dijo el águila
Bueno si tú lo dices, no es que
me queje de mi caparazón, pero no se puede comparar con volar; tienen que ser
alucinante contemplar el paisaje desde el cielo, subir hasta las nubes sentir
el aire fresco en la cara y escuchar de cerca el sonido del viento justo antes
de las tormentas.
La tortuga siguió insistiendo y
dijo escucha amiga águila se me ocurre una idea ¿qué te parece si me enseñas a
volar?, el águila se quedó pensativa.
En vista de la insistencia de la
tortuga el águila accedió a su pedido, entonces el águila la atrapó con sus poderosas
garras para elevarla a la altura de las nubes la tortuga estaba tan maravillada
que sentía que estaba volando por sí misma; la tortuga estaba tan feliz y dijo “sube,
sube, sube más que esto muy divertido”.
Entonces el águila ascendió muy
alto por encima de las nubes, tan emocionada estaba la tortuga que le pidió al
águila que la dejara volar por sí misma.
El águila no estaba de acuerdo
con este pedido, pero aún así accedió y la soltó. La tortuga caía a gran
velocidad y con mucha felicidad mientras descendía se dio cuenta de que no
podía volar, sino que solo caía.
Es así como la tortuga había
comprendido su error de que ella no tenía la habilidad de volar, pero lamentablemente
ya era demasiado tarde, puesto que la tortuga cayó contra el suelo y se hizo
mucho daño.
Moraleja: Todos debemos
aceptarnos tal y cual somos, siendo felices con todas las cualidades que poseen,
ya que cada uno es un ser único especial e irrepetible.
Hoy les comparto una manualidad sencilla pero muy bella para dar de regalo a un ser querido, en esta ocasión vamos a elaborar una cámara que contenga muchas fotos.
El delfín rosado es un
mamífero que habita en el río Amazonas y se lo puede ver en el cantón
Shushufindi en la Amazonía ecuatoriana. Posee una frente prominente, ojos muy
pequeños y su aleta dorsal es más alargada y plana.
Tiene un color de piel
entre rosado y marrón. Es inteligente y muy sociable. Se relaciona fácilmente
con los humanos, que se desplazan en embarcaciones pequeñas.
Es el más grande delfín
de río, con 2.5 a 3 metros de longitud y un peso de 110 a 200 kg. Come
tortugas, cangrejos y peces pequeños.
No nada tan rápido, pero
es ágil para moverse y está adaptado a vivir en zonas de bosques inundados en
la desembocadura de los ríos.
Está en peligro de
desaparecer por la ampliación de las zonas pobladas, la deforestación y la
contaminación de los ríos.
Desafío:
Te reto a poner en practica tus nuevos conocimientos
Los Juegos Olímpicos u olimpiadas o lo que es lo mismo de manera abreviada, JJ. OO., son eventos deportivos multidisciplinarios en los que participan atletas de diversas partes del mundo, en la antigua Grecia eran dedicados al dios Zeus. Existen dos tipos de Juegos Olímpicos: los Juegos Olímpicos de Verano y los Juegos Olímpicos de Invierno, que se realizan con un intervalo de cuatro años. La organización encargada de la realización de los mismos es el Comité Olímpico Internacional (por su abreviatura, COI).
Los Juegos Olímpicos actuales se inspiraron en los del siglo VIII a.C organizados por los antiguos griegos en la ciudad de Olimpia, entre los años 776 a. C. y el 393 d. C. En el siglo XIX, surgió la idea de realizar unos eventos similares a los organizados en la Antigüedad, los que se concretarían principalmente gracias a las gestiones del noble francés Pierre Frèdy, Barón de Coubertin. La primera edición de los llamados Juegos Olímpicos de la Era Moderna se realizó en Atenas, capital de Grecia. Desde aquella oportunidad, los Juegos Olímpicos de Verano han sido realizados cada cuatro años en diversas partes del planeta, siendo las únicas excepciones las ediciones de 1916, 1940 y 1944, debido al estallido de la Primera Guerra Mundial y Segunda Guerra Mundial.
El símbolo olímpico consiste en cinco anillos que representan los cinco continentes del mundo: África, América, Asia, Europay Oceanía. Están entrelazados para simbolizar la amistad deportiva de todos los pueblos.
La
cigarra era feliz disfrutando del verano:
El sol brillaba, las flores desprendían su aroma...y la cigarra cantaba
y cantaba. Mientras tanto su amiga y vecina, una pequeña hormiga, pasaba el día
entero trabajando, recogiendo alimentos.
- ¡Amiga
hormiga! ¿No te cansas de tanto trabajar? Descansa un rato conmigo mientras
canto algo para ti. – Le decía la cigarra a la hormiga.
- Mejor
harías en recoger provisiones para el invierno y dejarte de tanta holgazanería
– le respondía la hormiga, mientras transportaba elgrano,
atareada.
La cigarra se reía y seguía cantando sin
hacer caso a su amiga.
Hasta
que un día, al despertarse, sintió el frío intenso del invierno. Los árboles se
habían quedado sin hojas y del cielo caían copos de nieve, mientras la cigarra
vagaba por campo, helada y hambrienta. Vio a lo lejos la casa de su vecina la
hormiga, y se acercó a pedirle ayuda.
- Amiga
hormiga, tengo frío y hambre, ¿no me darías algo de comer? Tú tienes mucha
comida y una casa caliente, mientras que yo no tengo nada.
La
hormiga entreabrió la puerta de su casa y le dijo a la cigarra.
- Dime
amiga cigarra, ¿Qué hacías tú mientras yo madrugaba para trabajar? ¿Qué hacías
mientras yo cargaba con granos de trigo de acá para allá?
-
Cantaba y cantaba bajo el sol - contestó la cigarra.
- ¿Eso
hacías? Pues si cantabas en el verano, ahora baila durante el invierno -
Y le
cerró la puerta, dejando fuera a la cigarra, que había aprendido la lección.
Moraleja:
Quién quiere pasar bien el invierno, mientras es joven debe aprovechar el
tiempo.
La composición escrita es una actividad comunicativa que permite al escritor expresar sus ideas, sentimientos, inquietudes, emociones y necesidades. De acuerdo con Hernández Z. (2020) considera que la escritura permite adquirir todo tipo de conocimiento mediante una serie de pasos los cuales guían al aprendiz a lograr un aprendizaje significativo y de un proceso de adaptación y asimilación a cada uno de los descubrimientos que va logrando, como lo es el caso del ejercicio de la escritura.
Para iniciar a componer un escrito es necesario dar los primeros pinitos y poco a poco avanzar con elementos más complejos.
Ejercicio:
Componer una oración utilizando estos dos elementos en la misma oración.
Casa - Árbol.
Respuesta: Amelia tiene una bella casa en el árbol.
Un día el ratoncito fue a ver a su amigo el gato. El gato estaba en la cama enfermo. El ratoncito le preparó una sopa y le leyó un cuento, el gato se quedó dormido.
Entonces el ratoncito fregó el suelo de la casa y le lavó la ropa. Más tarde cuando el gato se despertó ya se sentía mucho mejor y jugó con el ratoncito a un juego muy divertido.
Desafío:
Te reto a comprobar si has comprendido la lectura.