domingo, 11 de enero de 2026

La Leyenda del Corazón de Oro del Río Guayas

 

Hace muchísimos años, cuando los rayos del sol tocaban las aguas del Río Guayas, no solo brillaban por el reflejo, sino porque en el fondo vivía un ser mágico: El Gran Lagarto de Oro.

Se decía que este lagarto no era de carne y hueso, sino de un metal precioso que protegía a los pueblos que vivían a la orilla del río. Su misión era cuidar que el agua siempre fuera abundante para la pesca y que la tierra fuera fértil para sembrar el cacao.

Un día, un grupo de hombres ambiciosos llegó a la ciudad de Guayaquil con grandes redes, no para pescar comida, sino para atrapar al lagarto y quitarle su oro. Al sentir la mala intención, el río comenzó a rugir y sus olas se volvieron grises y fuertes.

El Lagarto de Oro, para protegerse, dio un colazo tan fuerte que se hundió en lo más profundo, justo donde se unen los ríos Daule y Babahoyo. Cuenta la leyenda que, desde ese día, el lagarto se convirtió en el espíritu del río.

Por eso, cuando veas que el Río Guayas brilla intensamente al atardecer, no es solo el sol; es el Lagarto de Oro recordándonos que el verdadero tesoro de Guayaquil no es el metal, sino el agua que nos da vida y la fuerza de su gente.





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